Cómo deben cambiar nuestras ciudades para el cambio a los vehículos eléctricos


Las ventas de vehículos eléctricos son muchas más bajas de lo que se esperaba hace una década, el motivo de este fracaso son sus altos precios, sus mínimas autonomías, el tiempo de carga y una infraestructura de carga muy poco desarrollada.

Los gobierno, ayuntamientos,.. hablan mucho, dicen que invierten cantidades ingentes de dinero pero las promesas se quedan en agua de borrajas, de las cifras de puntos de carga prometidos a la realidad no llega a la mitad, pero lo más preocupante es que no todo se reduce a poner más enchufes para vehículos eléctricos, sino que nuestros gobernantes tienen un enorme trabajo por delante que no han ni empezado, hoy queremos comentar este trabajo que sin él la movilidad eléctrica no tiene futuro.

Los coches, motos, y otros vehículos eléctricos se abastecen de la red eléctrica de nuestras ciudades, poblaciones,.. se calcula que necesitamos casi el doble de la generación de electricidad respecto a la actual para que la mayor parte del parque de vehículos se mueva mediante electricidad y sin esta base, el resto de la ecuación no se sostiene, ya que en días de mayor demanda de electricidad el sistema colapsará y no tendremos ni luz para iluminar nuestras calles o para freír un huevo, por lo que el primer paso es conseguir producir más mega-vatios de energía tanto de día cómo de noche, o sea, aprovechar tanto la luz solar cómo el viento, pero también las mareas o las centrales térmicas y nucleares, ya que los días en que no hay sol ni viento debemos tener un plan B para no quedarnos cortos. Esta es una tarea de nuestros gobernantes que a día de hoy en España no se está realizando con la decisión que debería, situándonos a la cola de Europa y de los países del primer mundo. En el tercer mundo la movilidad eléctrica a día de hoy es una utopía.

El segundo paso es dimensionar las instalaciones de nuestra red eléctrica, no es lo mismo mover la cantidad de electricidad que necesitamos ahora que la que se tendría que transportar en el caso de que nuestros coches funcionaran con electricidad, así que otra vez nuestros gobernantes tendrían que arremangarse y diseñar una nueva red eléctrica mayor pensada en un consumo casi del doble del actual. Este sin duda es el mayor escollo con el que nos encontramos, ya que la administración no brilla por su celeridad y menos por su eficacia, además la obra pública tiende a eternizarse y por tanto estos cambios necesarios no parecen ser posibles con la brevedad que deberían.

El último punto de este plan son nuestros hogares que tendrían que aumentar la poténcia de las instalaciones, lo que en muchos casos significaría una reforma de las instalaciones eléctricas, de casas, pisos, comunidades,..

Las ciudades y poblaciones de futuro deben afrontar un cambio enorme para integrar en nuestras vidas la movilidad eléctrica, estos cambios sin duda solo están disponibles para urbes con cierto poder económico, hecho que sin lugar a dudas va a aumentar aún más las diferencias entre ricos y pobres, pero tenemos que tener siempre presente que este cambio de movilidad se hace para frenar la contaminación y si no lo hacemos todos, por mucho que haya varios millones de personas que rebajen sus emisiones, el resto del planeta seguirá contaminando y nuestras acciones no serán inútiles pero no serán suficientes para frenar este calentamiento global.

Todos los países deben buscar la manera de rebajar sus emisiones, de buscar procesos productivos más eficientes y menos contaminantes y reciclar, si hacemos todas estas cosas y además implantamos una movilidad eficiente, nuestro futuro será mucho menos gris.